Los autónomos societarios se podrán desgravar su sueldo como gasto.

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Los autónomos societarios se podrán desgravar su sueldo como gasto.

El Tribunal Supremo considera estos salarios deducibles en el Impuesto de Sociedades.

El Tribunal Supremo ha dictado un criterio en el que admite que los autónomos societarios puedan deducir su sueldo y el del resto de los socios en el Impuesto de sociedades. hasta ahora, hacienda entendía que este gasto que realiza el negocio no era deducible.

El Tribunal Supremo ha puesto punto y final de los debates históricos que lleva años afectados a miles de autónomos societarios y pequeños empresarios. El Alto Tribunal emitió recientemente dos sentencias en las que reconoce abiertamente el derecho de las pequeñas sociedades a deducirse como gasto el sueldo de cualquiera de sus socios, mayoritario o no, aunque esta retribución no se haya reflejado previamente en los estatutos de la sociedad.

Cabe recordar que en una sociedad, independientemente de las pariticipaciones que tenga el socio y de si está dado de alta como autónomo societario o no, éste puede cobrar un salario, que normalmente se consensua en la junta directiva. Este socio estará obligado a darse de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomo, lo que no impide a este trabajador por cuenta propia cobrar un sueldo, además de los beneficios que se obtengan del negocio y, tras la sentencia, deducirlo en el Impuesto de Sociedades.

El problema es que, hasta la fecha, Hacienda impedía frecuentemente la deducción del sueldo de los autónomos societarios y demás socios por varios motivos, pero el más frecuente es que anteponía el ámbito mercantil al laboral. O, dicho de otro modo, si no se detallaba expresamente en los estatutos de la sociedad que el socio era trabajador y debía cobrar un determinado importe, se le tenía en cuenta automáticamente como empresa y se le impedía deducirse un sueldo como trabajador, al considerar que ese sueldo era una liberalidad.
El concepto «liberalidad», es decir, una donación, ha venido amparando a Hacienda desde hace años para echar por tierra la deducción del sueldo, ya que una liberalidad, por ley, no es deducible.

EL TRIBUNAL SUPREMO ADMITE DEDUCIR COMO UN GASTO EL SUELDO DE LOS AUTÓNOMOS SOCIETARIOS
Con estas dos sentencias dictadas en el mes de julio, el Tribunal Supremo reconoce que las empresas pueden deducir como gasto, en su Impuesto sobre Sociedades, las retribuciones abonadas a un socio mayoritario que no sea administrador.

Frente a la tesis de la Administración, que entendía que esas cantidades no eran deducibles, por no ser obligatorias, el tribunal supremo considera que la retribución del socio trabajador es deducible como gasto. Eso sí, siempre y cuando se acredite, como en cualquier otro gasto la correspondiente inscripción contable, se impute con arreglo a devengo y revista justificación documental. Es decir, cuando cumpla los requisitos básicos y generales de deducibilidad en el Impuesto de Sociedades.

EL SUELDO ES DEDUCIBLE, SIEMPRE Y CUANDO, CUMPLA LOS REQUISITOS Y NO LO IMPIDA LA JUNTA DIRECTIVA.
Según el Supremo, Hacienda ha argumentado durante años en la confusión de personalidades y de propiedades al apuntar que el socio era el «dueño» o «propietario» de la empresa, obviando que existen dos personalidades jurídicas diferenciadas, la de la sociedad y la de su socio.

El Tribunal supremo concluye, que para deducir el sueldo en el Impuesto de Sociedades, no se puede exigir que, quien realice la actividad o preste el servicio se desprenda de su condición de socio, accionista o partícipe. Es decir, que la deducibilidad o no del sueldo tiene que centrarse en «la realidad de la actividad y del trabajo desarrollado» y no en si el trabajador es «socio, accionista o partícipe».

En otras palabras, a partir de ahora por norma general sólo puede haber dos motivos por los que se impida deducir el sueldo de un socio como gasto.

El primero, es que la Junta directiva, que el máximo órgano de una Sociedad, impugne ese salario y decida que el socio en cuestión no puede cobrarlo. Ese sería un motivo para que Hacienda impidiera su deducción.

En segundo, lógicamente, es que este sueldo no se haya registrado correctamente en la contabilidad y no se pueda justificar con documentos como el extracto bancario, una nómina, etc.

Pero esto sucede en cualquier gasto, no sólo en el sueldo.