Futuro de los autónomos


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2018 ha sido uno de los años cruciales para el trabajo autónomo.

Los autónomos llevan años reivindicando leyes que incorporen medidas que favorezcan su crecimiento y ayudasen a consolidar una fórmula de empleo estable.

La Ley de Medidas Urgentes del Trabajo Autónomo, aprobada en octubre de 2017, ha venido a dar un balón de oxígeno al colectivo.

La Ley incorporó medidas beneficiosas como la ampliación de la tarifa plana de 50 euros para el inicio de la actividad de seis a doce meses, deducciones fiscales o ventajas dirigidas a la conciliación de la vida familiar y laboral.

Pero existe asignaturas pendientes en las que se debe trabajar, para solucionar los problemas aún pendientes que afectan al colectivo y que siguen dificultando el desarrollo de sus actividades.

Entra las mas importantes es la lucha contra la morosidad, tanto a nivel de de empresa como de la Administraciones Públicas. Solicitándose medidas sancionadoras para luchar contra este mal.

A pesar que la Ley de Morosidad y de las Directivas europeas establece que el plazo máximo de pago es de 60 días, en realidad en el 47,9% de los casos ésto no se cumple, llegándose a veces a períodos de cobro de 60 y 90 días, y hasta incluso entre 90 y 180 días. Por este motivo, establecer medidas contra la morosidad es el principal reclamo del colectivo.

También se reivindica la importancia de diseñar medidas relativas a la jubilación activa para que se permita compatibilizar el trabajo con el 100% de la pensión a todo el colectivo, independientemente de si generan empleo o no. Así mismo, más de la mitad de los autónomos aumentarían su base de cotización si la cuota que pagan a la Seguridad Social fuera un gasto deducible para la empresa y no un gasto para el autónomo, como sucede en la actualidad.

Igualmente es necesario mejorar el acceso a la prestación por cese de actividad, muy restrictiva en la actualidad, y que muchos autónomos que han estado cotizando por este sistema para poder tener un colchón por el cierre de su actividad, ven como se la deniegan. E incluir el subsidio de 426 euros.

Muy crítica es la reivindicación de asimilar la base de cotización al rendimiento neto de la actividad, a sus ingresos, debido a que a muchos esto les supondría un aumento de la cuota.

Y en el hipotético caso de producirse bajada de impuestos, los autónomos nos decantamos por la bajada del IVA (35%), las cotizaciones a la Seguridad Social (34%) y el IRPF (25%).

Los empresarios autónomos han ido ganando derechos y mayores niveles de protección, pero aún quedan flecos sueltos muy importantes en los que hay que mejorar como es la fiscalidad, la cotización, el exceso de legislación o la elevada morosidad.

Perspectivas de futuro.

Aunque las expectativas son positivas para el trabajo autónomo en su conjunto, también se vislumbra una ralentización en el crecimiento.

Los anuncios o globos sondas que se están enviando anunciando subidas de impuestos o los nuevos impuestos al diesel, subida del salario mínimo interprofesional que traerá aparejado también una subida de la cotización del autónomo, no están ayudando a crear ese clima en la economía que permita generar estabilidad.

Aunque las perspectivas de la economía son buenas, no podemos lanzar las campanas al vuelo, pues las cifras de afiliación dan muestras de ralentización, a pesar de que las previsiones son de crecimiento.

Se sigue avanzando en la recuperación del trabajo autónomo, colectivo que no deja de crecer y que lo hace amparado en un entorno regulatorio cada vez más propicio. Quedan asignaturas pendientes por resolver, sobre todo la morosidad, para que esta fórmula de trabajo siga fortaleciéndose y teniendo un peso igual o más importante en la economía a como lo tiene en la actualidad. El autónomo es optimista, solo falta que el contexto económico le acompañe.

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