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Escrivá moldea un plan de pensiones sin cargas fiscales para autónomos y pymes.

Trabaja en el desarrollo legal de una fórmula inédita en España, los planes simplificados de pensiones para empleados, para generalizar el ahorro complementaria entre micropymes y trabajadores por cuenta propia.

Seguridad Social ha empezado a trabajar en la regulación de un nuevo modelo de planes de pensiones de empresa, para tratar de extender el ahorro privado para la jubilación entre las micropymes y los trabajadores autónomos.

El modelo se inspira en los denominados planes simplificados de pensiones para empleados (SEP). Un sistema estudiado como mecanismo de atracción y retención de talento y programa de salario diferida en empresas de pequeño tamaño, y que suele sostenerse en un esquema fiscal que permite a las empresas deducirse todas las contribuciones realizadas al plan y que tampoco las considera gravables para los empleados.

La idea es afrontar la regulación legal de esta figura en el marco del proyecto de ley, que modificará la normativa de los planes y los fondos de pensiones para habilitar la posibilidad de constituir un gran Fondo Pensiones Público, pero que ahora Escrivá también pretender utilizar para impulsar la creación de los planes de pensiones de empleo simplificados.

El objetivo es promover y mejorar la previsión social complementaria del ámbito profesional.

El Gobierno retoma esta bandera después de haberle propinado un severo zarandeo con su decisión de reducir de 8.000 a 2.000 euros la cuantía desgravable de las aportaciones a planes de pensiones individuales, una decisión que se encargaron de advertir desde las organizaciones de autónomos impactaría de forma singular sobre los autónomos que utilizan de forma bastante habitual este instrumento para complementar su pensión de jubilación.

La gestión pública de los planes de pensiones, en el horizonte.

Si quieren que la medida tenga éxito, no quedará más remedio que garantizar unos incentivos fiscales suficientemente atractivos, se regule como se regule.

El hachazo fiscal de reducir las desgravaciones fiscales a las aportaciones de Planes de Pensiones, incluido en los Presupuestos del 2021, supuso la reducción de un 20% las aportaciones de partícipes a los planes de pensiones, un porcentaje que a final de año podría irse hasta el 40% o el 50%.

La estrategia del Gobierno conseguir un trasvase de esas aportaciones desde los plantes individuales hasta los planes de empresa, supervisados desde la negociación colectiva y para los que José Luis Escrivá ha comprometido ayudas fiscales más generosas y costes de gestión menos gravosos en el futuro.

En última instancia, el plan es que una buena parte de todos esos planes de pensiones de empleo se integren en el «macrofondos» de pensiones públicos que constituye uno de sus proyectos más emblemáticos de la legislatura.

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