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El futuro laboral de los jóvenes se complica.

Los jóvenes se enfrentan por segunda vez en sus vidas a una crisis económica que les está impactando de lleno en sus expectativas laborales. mantener su puesto de trabajo o acceder a un empleo no va a ser fácil para un colectivo al que se le complica el mercado laboral.

La crisis sanitaria del Covid-19 está dejando secuelas en el mercado laboral que pueden ser irreversibles para los jóvenes de nuestro país.

Los grandes perdedores de la crisis.

Los jóvenes de entre 16 y 29 años están experimentando con mayor severidad el impacto de la crisis sanitaria en lo que se refiere al ámbito laboral, tal y como refleja la caída de la tasa de actividad y de la tasa de empleo entre este grupo de población en los últimos meses.

Los datos de afiliación media del pasado mes de abril corroboran que se ha destruido más empleo entre la población joven.

Los Ertes, un arma de doble filo.

Al comienzo de la emergencia sanitaria el Gobierno aprobó la flexibilización de los ERTEs para que las empresas se pudieran acoger a esta figura para mitigar el impacto de la crisis y evitar tener que despedir a parte de la plantilla.

A priori, estos procedimientos han resultado ser una medida positiva para un gran número de trabajadores al garantizar el empleo , siendo la mayoría de los beneficiarios personas jóvenes.

De este modo, los jóvenes son el colectivo con mayor riesgo de perder el empleo ante el fin de los ERTEs, en principio fijado para el 30 de septiembre, aunque su vigencia se puede prolongar más allá de esa fecha para los sectores más afectados por la crisis.

Un 41% de los jóvenes acogidos a un ERTE enfrentar un riesgo grave de desempleo cuando finalice su protección a través de esta figura.

Previsiones a corto plazo.

Si bien no se sabe con certeza cuáles serán las repercusiones a corto y medio plazo de los crisis sanitaria en la situación laboral de la población joven, los pronósticos apuntar que será el colectivo que experimentará con mayor intensidad el impacto sobre la empleabilidad.

Esto es debido a que la población joven se distinguía previamente a la crisis por sufrir una inserción laboral más irregular y unas condiciones más precarias no solo en términos de salario, sino también en cuanto a protección y temporalidad.

No obstante, esta desventaja de las personas jóvenes en el mercado laboral se ha erigido como un elemento estructural de España.

Un 72,1% de las personas jóvenes empleadas ocupan trabajos vulnerables, frente al 53,4% de la población de 30 a 64 años.

En definitiva, los conocidos como millennials afrontar un futuro laboral complicado por motivo del nuevo golpe que les ha supuesto la crisis sanitaria.

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