CREAR EMPRESA. La idea.

CREAR EMPRESA. La idea.

Tu idea de negocio: cómo darle forma y
pulir sus imperfecciones

La idea de negocio es nuestro punto de partida. Durante los primeros días, la ponemos a prueba dentro de nuestra cabeza. Si la idea sobrevive a este primer filtro, es momento de dar un paso más y ponerla en papel.
Como describirla es divertido, lo habitual es envalentonarse y empezar a añadir todo tipo de detalles. Uno de los puntos más excitantes es cuando empezamos a imaginar las previsiones de ingresos en los próximos cinco años. Todo un clásico de los planes de negocio.
A medida que el tamaño de nuestro documento crece, la idea pinta cada vez mejor. Poco a poco vamos obteniendo la energía que nos hace falta para dar el siguiente paso: empezar de verdad.
Pero comenzar da miedo, así que seguimos perfilando nuestra idea sobre el papel tanto como podemos, quizás durante meses. Cuesta darse cuenta, pero los detalles ahora no importan.
Como se suele decir, “ningún plan de combate sobrevive al primer contacto con el enemigo”, así que es mejor no dejarse llevar por la euforia creativa y aterrizar la idea cuanto antes.
La buena noticia es que la alternativa es relativamente sencilla. Podemos concentrarnos en describir el corazón de la idea con una plantilla.

Errores que se han de evitar

A continuación relaciono tres opciones que tenemos si hemos conseguido que nuestra idea sobreviva a este segundo filtro:

Antes de empezar a desarrollarla, explicar la idea a potenciales usuarios. Nos servirá para descubrir su interés inicial y también posibles problemas de bulto que seguramente estaremos pasando por alto.
Conversar con una docena de potenciales usuarios sólo requiere dedicar tiempo y ser consciente de que no es momento de vender, sino de escuchar.
Poner en marcha la idea lo más rápidamente posible, aunque sea de manera incompleta. Por ejemplo, se puede empezar a vender online pidiendo al comprador que nos haga una transferencia.

Error evitable: Pensar que nuestra idea solo funcionará si la implementamos al completo y con todos los extras que somos capaces de imaginar. No se trata de dar un servicio de mala calidad o roto, simplemente de ofrecer una versión lo más simplificada posible que sigue aportando el valor que queremos ofrecer al cliente.

  1. Observar y escuchar a los primeros usuarios y clientes.
  2. Pensar durante mucho tiempo.
  3. Gastar muchos recursos en implementar nuestra “visión”.
  4. Lanzar y ver cómo se recibe nuestra idea cuando apenas tenemos margen de maniobra.
  5. Pensando bien, pero durante poco tiempo.
  6. Gastando pocos recursos en desarrollar y lanzar una primera implementación.

Descubriendo cómo se recibe nuestra idea cuando todavía nos queda buena parte de nuestros recursos para poder ajustar el rumbo.
Si nuestra idea funciona, ya tendremos tiempo de añadir nuevas piezas, perfilar los detalles, pulir los errores, mejorar el servicio…
Incluso, si lo necesitamos, podremos empezar a hacer previsiones de ventas. Gracias a que llevaremos un tiempo vendiendo, al menos tendremos puntos de referencia reales de los que partir.
Si hemos tenido la suerte de llegar a este punto, será el momento de preocuparse de buscar financiación.
Como nos hemos centrado en poner la idea en marcha y empezar a vender cuanto antes, nuestros clientes estarán siendo nuestra primera vía de financiación (quizás la única vía necesaria, si no tenemos prisa para crecer o si la demanda crece a buen ritmo).
Si tenemos o queremos crecer más rápido, tener clientes nos dará más opciones de que bancos o inversores nos abran la puerta.
Buscar financiación externa antes de tiempo es casi imposible en los tiempos que corren. Y si la conseguimos, usarla para construir la versión más completa de nuestra idea puede ser el peor comienzo posible.

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